EEUU con autorización oficial de aeropuertos dominicanos ¿es esto nuevo?
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Santo Domingo,RD.- La reciente autorización concedida por República Dominicana para que Estados Unidos utilice facilidades aeroportuarias nacionales ha reavivado el debate sobre la cooperación militar y de seguridad entre ambos países.
Aunque el tema ha generado atención en distintos sectores, no se trata de un hecho completamente nuevo en la relación bilateral, ya que en ocasiones anteriores aeronaves estadounidenses han utilizado territorio dominicano para operaciones logísticas, ejercicios conjuntos y misiones de asistencia.
La colaboración entre Santo Domingo y Washington en materia de seguridad tiene décadas de existencia y se ha fortalecido especialmente en la lucha contra el narcotráfico, el crimen transnacional y la respuesta ante emergencias humanitarias.
En ese contexto, el uso de aeropuertos dominicanos por parte de aeronaves militares o de apoyo estadounidenses ha ocurrido bajo acuerdos específicos y con autorización del Estado dominicano.
Uno de los antecedentes más conocidos se remonta a operativos conjuntos realizados durante las últimas décadas en el Caribe. Aeropuertos como la Base Aérea de San Isidro y terminales internacionales del país han servido ocasionalmente para escalas técnicas, abastecimiento y coordinación de operaciones vinculadas a seguridad regional. Estas acciones suelen desarrollarse en el marco de convenios de cooperación bilateral y bajo supervisión de las autoridades nacionales.
Asimismo, durante situaciones de emergencia climática, Estados Unidos ha utilizado instalaciones aeroportuarias dominicanas para movilizar ayuda humanitaria hacia Haití y otras naciones del Caribe.
En el 2010 cuando el devastador terremoto haitiano de 2010, por ejemplo, República Dominicana desempeñó un papel clave como centro logístico para el traslado de personal médico, alimentos y equipos enviados por distintos países, incluyendo Estados Unidos.
Expertos en relaciones internacionales señalan que este tipo de autorizaciones no implican necesariamente una presencia militar permanente extranjera en el país.
Sino más bien que, responder a acuerdos temporales de cooperación, intercambio de inteligencia o apoyo regional ante amenazas comunes. No obstante, cada anuncio relacionado con el uso de instalaciones nacionales por fuerzas extranjeras suele generar discusiones sobre soberanía y transparencia.
En años recientes también se han realizado ejercicios militares y entrenamientos conjuntos entre tropas dominicanas y estadounidenses. Estas actividades incluyen simulacros de rescate, operaciones marítimas y programas de capacitación para fortalecer capacidades de respuesta ante desastres naturales y actividades ilícitas en el Caribe. En varios de esos ejercicios se han utilizado aeropuertos y bases militares dominicanas como puntos estratégicos.
Las autoridades dominicanas han defendido históricamente estos acuerdos argumentando que forman parte de la cooperación internacional y contribuyen a reforzar la seguridad nacional y regional. Además, destacan que cualquier autorización debe realizarse conforme a la Constitución y las leyes del país, manteniendo el control soberano sobre el territorio y las operaciones desarrolladas.
La nueva autorización vuelve a colocar sobre la mesa el papel estratégico de República Dominicana en el Caribe y su cercanía con Estados Unidos en temas de seguridad y logística regional.
Algunos sectores valoran la cooperación internacional, pero consideran necesario que las autoridades ofrezcan mayores detalles sobre el alcance y las condiciones de este tipo de acuerdos para evitar especulaciones y garantizar la transparencia pública.
El año pasado el Gobierno dominicano se sumó a la operación «Lanza del Sur», con la firma de un acuerdo entre el presidente Luis Abinader y el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, en Santo Domingo.
