Las vitaminas y minerales previo a la menopausia

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Santo Domingo, RD.-Todos los seres humanos requieren de una alimentación y cuidados especiales para ofrecer al cuerpo las reversas esenciales para afrontar ciertas etapa de la vida en que se necesidad de una mayor  demanda de vitaminas.

Es el caso de las mujeres y su preparación mental para la menopausia. Esta etapa de la vida requiere de algunos cambios vitales en la alimentación y el cuidado de la salud preventiva.

Se recuerda que la menopausia no inicia cuando desaparece el ciclo menstrual, sino que previamente años antes sin esperar la aparición de los primeros síntomas, se recomienda el consumo de vitaminas.

La edad premenopáusica demanda una alimentación adecuada y el consumo suficiente de nutrientes como las vitaminas D, B12 y E. Además, magnesio y los ácidos grasos omega-3 que contribuyen a proteger la salud ósea, muscular y cardiovascular, así como al funcionamiento del sistema nervioso.

Aunque hay  casos en que los especialistas advierten que no necesitan suplementos, si en su mayoría.

Todos pensamos en invertir, sobre todo para obtener ganancias, pero que mejor inversión que la que se hace en salud.

La menopausia, una etapa marcada por cambios hormonales que pueden afectar el descanso, la energía, el estado de ánimo y la salud de los huesos.

Es por esto que, CDN te recuerda que entre los nutrientes que merecen especial atención figuran las vitaminas E, B12 y D, el magnesio y los ácidos grasos omega-3.

Destacamos que cada uno de estos cumple funciones diferentes y que su consumo adecuado puede contribuir al bienestar general y ayudar a prevenir determinadas deficiencias.

Vitamina E para la salud de la piel y los tejidos

La vitamina E es un antioxidante que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo. Se encuentra en alimentos como las almendras, las semillas de girasol, los aceites vegetales y algunos vegetales de hojas verdes.

Contribuye al mantenimiento de las funciones celulares y de la salud de la piel.

En la menopausia ayuda a reducir los sofocos, reduce la sudoración nocturna y la resequedad vaginal.

Vitamina B12 para mantener la energía y la concentración

Fundamental para la formación de los glóbulos rojos, el funcionamiento del sistema nervioso y la síntesis del ADN.

Reduce el cansancio, debilidad, dificultades de concentración y hormigueo en las manos y los pies.

Entre sus fuentes alimentarias figuran el pescado, los huevos, los lácteos, la carne y los alimentos fortificados.

Magnesio para el sueño y la función muscular

El magnesio participa en numerosas reacciones del organismo, entre ellas las relacionadas con la función muscular, nerviosa y ósea.

También interviene en procesos vinculados con la producción de energía.

Se puede conseguir en alimentos como las legumbres, las nueces, las semillas, los cereales integrales y las verduras de hojas verdes aportan este mineral.

Ayuda a educir la ansiedad, la confusión mental, los calambres o los problemas de sueño asociados con la menopausia.

Vitamina D para proteger los huesos y los músculos

La vitamina D adquiere especial relevancia durante esta etapa porque ayuda al organismo a absorber el calcio y contribuye al mantenimiento de los huesos y los músculos.

Ayuda a prevenir la pérdida de masa ósea, el riesgo de osteoporosis y fracturas.

Se puede obtener de los pescados grasos, los huevos y algunos alimentos fortificados.

Omega-3 para la salud cardiovascular y el control de la inflamación

Los ácidos grasos omega-3 cumplen funciones importantes en el organismo y contribuyen a la salud cardiovascular.

Se encuentran principalmente en pescados grasos, como las sardinas, el salmón y la caballa, así como en alimentos vegetales como las semillas de chía, la linaza y las nueces.

Favorece  a la salud del corazón y ayude a mantener una respuesta inflamatoria equilibrada.

Mejora el estado de ánimo, la resequedad de la piel y las molestias articulares.

Prevención

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recuerda que el consumo de estas vitaminas y minerales son de vital importancia para prepararse antes de la menopausia.

Reitera que no es necesario esperar a que desaparezca la menstruación o aparezcan los primeros síntomas para comenzar a cuidar la alimentación.

Asimismo aclara que perimenopausia, que puede extenderse durante varios años antes de la menopausia, es una oportunidad para revisar los hábitos alimentarios, la actividad física y los controles médicos.

Reitera que mantener una ingesta adecuada de calcio, vitamina D, proteínas y otros nutrientes puede contribuir a mejorar la calidad de vida.

Pondera que la alimentación debe complementarse con otros cuidados como la actividad física regular, especialmente ejercicios de fuerza.

El organismo advierte que la menopausia es una transición natural que requiere atención, información y adaptación de los hábitos cotidianos, por lo que agregar estos cambios forma parte de una estrategia integral de cuidado.

 

 

 

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