La historia del vibrador y sus sorprendentes orígenes médicos
La relación entre los vibradores y la sexualidad se hizo más visible progresivamente, a medida que cambiaron las actitudes sociales
Santo Domingo, RD.- El vibrador, si ese mismo en el que está pensado, del que muchas prefieren no hablar, aunque se haya ganado su confianza, no se creó con fines sexuales, sino que su desarrolló se asocia a herramientas curativas.
Datos confirman que el vibrador surgió en un contexto médico y terapéutico durante el siglo XIX.
Estuvo motivado para tratar a las mujeres diagnosticadas con histeria, aquellas que manifestaban síntomas de ansiedad, tristezas y cambios de humor.
Aunque hoy se reconoce estos síntomas pueden tener múltiples causas, en aquella época se interpretaban desde concepciones médicas muy diferentes a las actuales.
Los médicos entendían que los que masajes pélvicos podían aliviar estos síntomas, procedimiento que provocaba lo que hoy se conoce como paroxismo histérico (hoy conocido como el orgasmo).
Sin embargo, con la alta demandas del tratamiento, los médicos recurrieron al desarrollo de un aparato vibratorio para facilitar el procedimiento y reducir el esfuerzo manual.
Es por esto que, a finales del siglo XIX comenzaron a salir los primeros vibradores eléctricos.
Comprobada su eficacia, estos aparatos comenzaron a promoverse para fines terapéuticos y luego relacionaron directamente con la sexualidad.
Con su evolución, marcada por los avances tecnológicos y los cambios sociales, el dispositivo se convirtió en un objeto vinculado a la sexualidad y el bienestar íntimo.
¿Pero a quiénes debemos la crearon del vibrador?
Los primeros dispositivos eléctricos de este tipo los patentó el médico británico Joseph Mortimer Granville en 1883.
La patente explicaba que se trataba de aparato vibratorio destinado a aliviar dolores musculares y otras molestias físicas, y no específicamente para tratar la histeria femenina.
Por ello, es importante distinguir su invento de los dispositivos que posteriormente se comercializaron para otros usos.
Estos dispositivos comenzaron a utilizarse en determinados consultorios médicos y establecimientos de masaje, en una época en la que la electricidad despertaba gran interés por sus posibles aplicaciones en la salud y el bienestar.
Con el paso del tiempo, los vibradores también se incorporaron a la publicidad de productos domésticos y de cuidado personal.
Durante las primeras décadas del siglo XX, algunos anuncios los presentaban como aparatos para el masaje corporal, el alivio de la tensión y la relajación muscular.
Esta comercialización contribuyó a ampliar su presencia fuera de los espacios estrictamente médicos.
La relación entre los vibradores y la sexualidad se hizo más visible progresivamente, a medida que cambiaron las actitudes sociales y aumentó el reconocimiento de la sexualidad femenina.
Es allí donde un dispositivo que había sido asociado con tratamientos médicos y masajes comenzó a adquirir nuevos significados relacionados con el placer, la intimidad y la exploración del propio cuerpo.
En la actualidad, los vibradores se consideran una de las opciones disponibles para la estimulación sexual de personas adultas y pueden utilizarse individualmente o en pareja.
