Claves para identificar la tuberculosis latente

Debido a la ausencia de manifestaciones clínicas, identificarla requiere pruebas específicas y una evaluación médica. Foto: Fuente externa

Santo Domingo, RD.– La tuberculosis (TB) suele provocar tos persistente, fiebre, pérdida de peso y sudoración nocturna.

Sin embargo, existe una forma silenciosa: la tuberculosis latente, en este cuadro, la persona está infectada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, pero no presenta síntomas y tampoco puede transmitir la enfermedad a otras personas.

Es por esto que, debido a la ausencia de manifestaciones clínicas, identificarla requiere pruebas específicas y una evaluación médica.

Se presenta cuando el sistema inmunológico logra controlar la bacteria después del contagio, impidiendo que se multiplique y cause daño en los pulmones u otros órganos.

En este estado, el microorganismo permanece «dormido» dentro del organismo durante años e, incluso, toda la vida. No obstante, si las defensas disminuyen, la bacteria puede reactivarse y pasar a ser una tuberculosis activa.

Como la persona no presenta tos, fiebre ni otros signos característicos, no es posible diagnosticar la tuberculosis latente únicamente por los síntomas o mediante un examen físico.

Sino que, este diagnóstico va  depender principalmente de pruebas inmunológicas que permiten determinar si el sistema inmunitario ha estado en contacto con la bacteria.

Una de las pruebas más utilizadas es la prueba cutánea de tuberculina (PPD o prueba de Mantoux).

Consiste en la aplicación de una pequeña cantidad de proteína derivada de la bacteria bajo la piel del antebrazo. Entre 48 y 72 horas después, un profesional de la salud mide la reacción local. Una inflamación de determinado tamaño puede indicar una infección tuberculosa, aunque no diferencia entre tuberculosis latente y enfermedad activa.

Otra herramienta diagnóstica es el análisis de sangre IGRA (Interferon Gamma Release Assay), mide la respuesta del sistema inmunológico frente a proteínas específicas de Mycobacterium tuberculosis.

Esta prueba ofrece la ventaja de ser más específica, especialmente en personas vacunadas con la BCG, ya que reduce la posibilidad de resultados falsamente positivos asociados a esa vacuna.

Reiteramos que, si no hay evidencia de enfermedad activa, el diagnóstico corresponde a tuberculosis latente.

Existen grupos de personas en quienes la búsqueda de tuberculosis latente es especialmente importante. Entre ellos se encuentran quienes han convivido con pacientes diagnosticados con tuberculosis pulmonar, trabajadores del sector salud, personas con VIH, pacientes que recibirán medicamentos inmunosupresores, quienes padecen insuficiencia renal, diabetes mal controlada o enfermedades que afectan el sistema inmunológico, así como personas privadas de libertad o residentes en lugares con alta incidencia de la enfermedad.

Detectar la tuberculosis latente tiene un impacto significativo en la salud pública. Aunque estas personas no contagian a otros, entre un 5 % y un 10 % desarrollará tuberculosis activa en algún momento de su vida si no recibe tratamiento.

Se recuerda que, en cualquiera de sus fases, la identificación temprana y el tratamiento oportuno no solo protegen al paciente, sino que contribuyen al control de una enfermedad que considerada como un importante desafío para la salud pública mundial.

 

 

 

 

 

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