Alza del petróleo y su impacto en la economía dominicana
Foto: Fuente externa
Santo Domingo, RD.– Los precios del petróleo registran un fuerte aumento en los mercados internacionales en medio de la tensión geopolítica global y la incertidumbre sobre el suministro energético.
La situación agravada por el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán genera preocupación en República Dominicana al superar la barrera de los 100 dólares por barril. Esto así debido a que esta inestabilidad repercute directamente en las economías importadoras de energía como la República Dominicana.
Especialmente debido a su alta dependencia de los combustibles fósiles para la generación eléctrica, el transporte y la producción industrial, por lo que, un encarecimiento sostenido del crudo podría traducirse en presiones inflacionarias y mayores costos operativos en distintos sectores.
A juicio del economista, Jaime Aristy Escuder, los elevados precios de los combustibles se traducirán en costos más elevados de la electricidad, de los transportes —marítimos, aéreos y terrestres— y de otros insumos clave para la producción de alimentos, fertilizantes y otros.
En su artículo, Frente al Statu Quo Fuerza mayor, Aristy Escuder destaca que con el barril del WTI por encima de los 91 dólares, el impacto sobre la balanza de pagos y la demanda de divisas en República Dominicana es inmediato.
Se recuerda que, el pasado viernes, el Ministerio de Industria y Comercio anunció que el subsidio a los combustibles subió a los 545 millones de pesos, cifra que supera en 357 millones el monto asignado en la semana anterior.
Ante ello, el economista considera que, “si los precios internacionales del petróleo y sus derivados se mantienen elevados y el peso pierde valor frente al dólar, el subsidio podría volver a niveles similares a los de mediados de 2022, cuando superó los mil millones de pesos semanales. En el presupuesto actual, elaborado con un precio del petróleo inferior a 48 dólares por barril, no hay recursos suficientes para enfrentar ese monto de subsidios”.
En fin, este tipo de subsidios puede implicar un mayor gasto fiscal y presiones sobre el presupuesto nacional.
Reitera que ante estos incrementos, también las finanzas de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) subirán, por lo que la situación creará un mayor estrés sobre el saldo de las finanzas del Gobierno, que deberá incrementar las transferencias a las EDE o ampliar las horas de interrupción del servicio eléctrico.
En resumen, la crisis en el Medio Oriente impulsará la inflación importada, lo que implica un aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Dinámica que según Aristy Escuder, dificultará la tarea del Banco Central de la República Dominicana de mantener la variación de precios dentro del rango meta.
El turismo, uno de los pilares de la economía dominicana, también podría sentir efectos indirectos. Esto así porque los altos precios del petróleo suelen encarecer los boletos aéreos y los costos operativos de las aerolíneas, lo que podría afectar la demanda de viajes internacionales si la situación se prolonga por mucho tiempo.
Al respecto el también economista y pasado director de Presupuestos, Luis Reyes Santos, advierte que el impacto en la economías como la dominicana de los recientes aumentos de los precios internacionales del petróleo a la economía dominicana, dependerá de la duración y la escalada del conflicto en el Medio Oriente.
Pondera que un conflicto de corta duración podría ser manejado sin mayores dificultades por las principales economías que se abastecen de los países productores del golfo: China, India, Japón, Korea, Australia, etc.
Sin embargo, considera que si el conflicto se extiende durante meses, estos países podrían verse obligados a utilizar sus reservas de petróleo, por lo que el impacto se sentirá de inmediato, especialmente por dos razones.
Reyes Santos aseguró que, las importaciones de crudo y derivados para el transporte que podrían provocar presiones de unos 2,000 millones de pesos mensuales.
Otro impacto que podría sufrir el país sería a través de un aumento sostenido de la inflación mundial, que provoque una desaceleración de las principales economías, particularmente la de los Estados Unidos, y que esto afecte negativamente los flujos de turismo, las exportaciones y las remesas, lo que reduciría el crecimiento económico y la generación de empleo.
